Aunque teníamos claro que Marcos con 3 años no iba a poder subir, lo de Mario no estaba tan claro que pudiera llegar por aquel entonces solo tenia 5 años.
En seguida nos separamos del grupo de Marcos y comenzamos la subida, el camino se veía largo y difícil, pero había ganas y la mochila tenia agua y comida para poder echar el día en el intento.
Después de casi una hora de subida el cansancio se notaba en la cara del montañero, por un momento estuvimos a punto de tirar la toalla.
Pero al final y después de hacer un ultimo esfuerzo, por fin conseguimos llegar a a meta, creo que había valido la pena, era la primera cumbre alpina de Mario, y esperamos que no sea la ultima.